Cuando realmente se ama de verdad la otra persona será tus ojos, tu apoyo, tu muro, no esa persona que te irrespeta y piensa que tiene control sobre la relación pensando que con infinidades de disculpas y de admitir errores todo en la vida se solucionara.
Para la otra persona tienes que ser su princesa y él tu príncipe, ella alguien intocable y él un caballero a toda regla, siempre, a todo momento porque sino no existe tal motivo para permitir que una relación dañina tenga razón de existir.
El corazón se rompe, no vuelve a componerse, sólo se le colocan las curas para que pueda resistir pero llega un momento donde no hay espacio para una más.
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